Reparto De La Humedad En El Suelo

humedad_en_el_sueloEn la mayoría de los casos no pude evitarse la humedad en el suelo, que el suelo sea húmedo. Pero el suelo puede estar saturado o no de humedad, es decir, que los poros pueden o no estar llenos de agua líquida.

Una gran parte del suelo siempre está saturada de agua, formándose la capa de agua subálvea o freática cuyo nivel superior corresponde al nivel de agua en los pozos.

En realidad, el suelo se encuentra saturado de agua hasta un nivel superior a dicha capa, debido a las fuerzas capilares, tanto más subidos cuanto más finos sean los poros.

Estas fuerzas elevan el agua a alturas superiores de 20 a 30 centímetros, en general, sobre el nivel del agua subterránea.

A nivel superior los poros, sin estar saturados de agua, absorben una cantidad más o menos importante.

Finalmente, solo muy cerca de la superficie del terreno, el contenido del agua del suelo puede ser bastante débil, gracias a la absorción por las raíces de las plantas o a la evaporación al contacto con el aire y la acción de los rayos solares.

En la práctica hay que distinguir entre lo que sucede por debajo y por encima de la capa de agua subterránea…

  • En la primera zona el suelo no solamente está saturado, sino que el agua está a presión.
  • Mientras que por encima de la capa acuática lo hará bajo la acción de la presión del agua, o sea bajo la acción de fuerzas mucho más importantes, tanto más cuanto más se descienda en dicha capa.

El nivel de la capa varía ligeramente durante el transcurso del año y con las lluvias, pero sigue más o menos la configuración del suelo, aproximándose más a la superficie en los fondos que en los promontorios.

Por lo que interesa en general construir en los lugares elevados.

Pero diferencias de constitución geológica pueden, incluso a poca distancia, modificar el nivel de la capa acuosa.

Es aconsejable, por lo tanto, asegurarse del nivel de la capa por medio de sondeos, sin olvidar que el nivel superior de la tierra saturada de agua es más elevado que el de la capa misma, alcanzando en ciertas arcillas uno o dos metros.

En otros casos la capa de agua se encuentra bajo presión (pozos artesianos) lo que puede obligar a la utilización de dispositivos especiales análogos a los que se adoptan en la zona de la capa acuática.

Tales presiones pueden producirse también en forma intermitente, siendo la solución la misma: construir ataguías. Es una solución muy costosa, por lo que debe evitarse en cuanto sea posible.

Soluciones para protegerse de la humedad en el suelo

Solución 1.- Drenajes

La primera precaución para protegerse contra el agua consiste en alejarse de las cimentaciones.

Los drenajes y pozos abosrbentes tienen por misión apartar de los cimientos las aguas filtradas a través del suelo por la gravedad, pudiéndose bajar por el mismo procedimiento del nivel de la capa acuática.

Cuando las condiciones geológicas son favorables, un pozo que llegue a una capa absorbente dará el resultado apetecido.

Más en la mayoría de los casos hay que recurrir al drenaje.

Los drenajes son generalmente tubos de barro cocido, porosos, colocados a junta abierta para dejar paso al agua y en pendientes de 2.5 a 5 por ciento. Según la profundidad a que se coloquen irán separados de 8 a 15 metros una de otra.

Solución 2.- Ataguías

Cuando parte del subsuelo está contenido en la capa acuática hay que recurrir a las ataguías.

Hay que prever dos disposiciones diferentes según los esfuerzos a los que arriesgan someterse las ataguías, o sea, según el hormigón sea susceptible de ser atacado por ella o no.

El caso más simple (sin riesgos de fisuración, aguas no agresivas) puede resolverse con ataguías de doble envolvente:

  1. Un primer cajón (interior) de hormigón armado calculado para los esfuerzos existentes (cargas del edificio, presiones del agua).
  2. Un segundo cajón igualmente de hormigón armado con dosificación y granulometría particularmente cuidadas para conseguir una buena impermeabilización y la superficie exterior hidrofugada.

Una buena disposición consiste en colocar entre los dos cajones un hormigón magro de grandes poros, poco capilares.

En los casos en que la fisuración o la acción de aguas corrosivas han de temerse, hay que proteger el conjunto de la ataguía por una capa impermeable.

La colocación de esta capa debe hacerse con cuidado, no directamente sobre la tierra, sino entre otras capas de hormigón o mortero o sobre una solera de ladrillos.

Solución 3.- Barreras capilares

Teniendo en cuenta que en ciertos casos la humedad del suelo penetra en los paramentos por la acción de las fuerzas capilares, tanto más intensas cuanto más finos sean los poros, puede resultar adecuado colocar entre los elementos o paramentos de construcción y el suelo, unos conjuntos de poros grandes, tales como pedraplenes, escorias u hormigón magro de gran granulometría y de poca dispersión (gravas de grano grueso, sensiblemente todos del mismo tamaño).

Es lo que generalmente se efectúa sobre el terreno bajo terraplenes, o en construcciones subterráneas y en una solución que en muchos casos puede resultar suficiente.

Sin embargo, es conveniente en muchos otros casos, reforzar tal disposición o sustituirlas por juntas impermeables.

Solución 4.- Juntas impermeables

En soluciones extremas éstas envolverán todos los materiales de cimentación, pero no siendo factible generalmente, debido a su alto costo, se suele recurrir a soluciones intermedias, realizando juntas impermeables no absolutamente continuas.

Los objetivos de dichas juntas son:

  • Evitar una infiltración demasiado abundante de agua por el suelo.
  • Evitar que la humedad suba por los muros por la acción de las fuerzas capilares.

Para conseguirlo, no es necesario que la barrera llegue al nivel del suelo. Basta que alcance la altura de saturación por capilaridad del muro, altura obtenida por medio de una probeta.

Suele elevarse la barrera hasta el nivel del terreno para proteger el muro contra la penetración de las aguas pluviales que se deslizan por la superficie de terreno.

Esta agua asciende por capilaridad hasta más arriba del terreno y se evapora, pero al hacerlo, deja sales solubles que pueden producir eflorescencias y cripto-eflorescencias peligrosas.

La solución más sencilla consiste en cortar el muro por una junta impermeable, a unos 40 centímetros por el nivel del terreno.

Pueden combinarse entre sí los dos procedimientos para proteger las distintas variantes de fundaciones que no alcancen la capa acuosa, y que pueden resumirse en los tres casos siguientes:

  • Subsuelo en locales utilizables (ventilados). Solera sobre terraplén de poros grandes, muros con protección vertical y junta aislante.
  • Hueco sanitario (ventilación): junta aislante.
  • Solera sobre terraplén: junta aislante, solera sobre terraplén de grandes poros.
Antonio Fernández

Sobre Antonio Fernández

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